martes, 22 de septiembre de 2009

Volvamos a 1950


En el trabajo me hacen fotos. Como se me acaba el contrato yo creo que es para poner una foto mía tamaño mural en la entrada. Porque está mal que yo lo diga, pero me van a echar de menos. Han traído cerveza para la despedida (da igual que yo no beba, ellos lo hacen por mí)
A ver con quién van a cotillear ahora. Con quién van a criticar a los compañeros.
Las auxiliares YA me echan de menos. Claro, les dejo el ordenador por la tarde. Los residentes prácticamente lloran al pensar que en unos días dejarán de verme (bueno, sólo son tres los plenamente conscientes de mi existencia, pero me adoran igual)
Y Juanjo, amigo, sigue adelante sin mí. Volveremos a encontrarnos. Te perdono tu empeño en buscarme un parecido infernal con esa protagonista de la pesada trilogía Millenium.


La foto es pura catarsis. Lo mejor y lo peor de la profesión.

Lo peor: el inevitable y potenciado aspecto de psiquiátrico. Cutrerío entrañable. Cajas de sobres que no queréis saber para qué sirven, papeluchos pegados con esparadrapo, alcohol de 70º para colocarnos, medicación que tapamos con un paño cual Sábana Santa..

Lo mejor: yo. El mito de la enfermera sexy. En serio, YO soy la enfermera más sexy que conozco, y mirad. Un uniforme almidonado que limita el movimiento. Es antierótico. Volvamos al uniforme inglés de la primera mitad del siglo XX. Eso sí era sexy.

sábado, 19 de septiembre de 2009

Merry-go-round


Estando de viaje nos hemos tropezado con cosas como ésta.

Nada más ver el carrusel psicotrónico tuve un déjà vu


lunes, 7 de septiembre de 2009

Viva lo Georgiano


La Austen era austera (ja-ja). Un vistazo a su lugar de trabajo.



Duda existencial: ¿Jane Austen era feminista? A simple vista no. Lo estoy pensando. Ya os lo contaré cuando lo averigüe.

Por cierto, hay una frase en Sentido y Sensibilidad que me encanta. Sale de la boca de Marianne, la de la sensibilidad, respondiendo a Elinor, la del sentido: "Una mujer de veintisiete años no puede pretender ya sentir o inspirar un amor sólido; y si tiene la casa desguarnecida y poca fortuna, lo mejor que puede hacer es convertirse en institutriz o enfermera, para ganarse la vida y proteger su ancianidad"

Yo, por si acaso, ya me he convertido en una de esas cosas. Me preocupa muy mucho mi ancianidad.


Os paso un link curioso, Writers´Rooms

martes, 1 de septiembre de 2009

Alfred E Neuman





¿Quién es Alfred E Neuman? Vale, es el icono de la revista MAD, pero, ¿de dónde salió esa cara atemporal, de prominentes orejas y ojijuntez? Un redneck de manual.

El 6 de febrero de 1975, hartísimo de escuchar siempre la misma pregunta, Harvey Kurtzman escribe a los periódicos y explica el origen de Alfred E Neuman, la famosa mascota de MAD:

“Hay una pregunta que nunca falta allá donde voy. Una y otra vez me preguntan, ¿de dónde sale Alfred Neuman? Para aquellos de vosotros a los que no os suene el nombre de Alfred N., es la cara que veis en las portadas de MAD Magazine. A los que os suena, dejadme que acabe con la eterna pregunta de una vez por todas.

La cara me llamó por primera vez la atención cuando estaba haciendo el cómic MAD para el editor William M Gaines a mediados de los ’50… creo que era 1954. Estábamos trabajando con Ballantine Paperback Books en la primera de una serie de colecciones de reimpresiones de MAD.

Dado que yo era el cocinero jefe y el que lavaba los platos en MAD en aquella época, no había un sólo momento de vigilia en mi vida que no estuviera dedicado a buscar más y más y más material para MAD. Así pues, y mientras pasaba el día en la oficina de un editor, Bernard Shir-Cliff, me fijé en el boletín de Ballantine Book en una tarjeta con esa cara. La tarjeta tenía algún anuncio publicitario… no recuerdo cuál. Y la misma cara estaba impresa al lado, en un espacio tal vez de una pulgada por pulgada y media. La cara no me era del todo desconocida. La asocié con las tarjetas de dibujos divertidos en las galerías de tragaperras de Times Square y trampas para turistas, esa con la frase “What, Me Worry?” bajo el retrato del paleto… en parte listillo malicioso, en parte chico feliz y afortunado.

Pero lo que me interesó sobre esta versión de Ballantine fue que de todas las reproducciones que recordaba, parecía como la auténtica, la fuente original del retrato. Mientras que todo lo que había visto antes era caricatura, ¡ésta parecía ser una fotografía de una cara real! Así que me metí la tarjeta en el bolsillo y volví corriendo a mi estudio, donde inserté la cara del “What, Me Worry?” en aquel número y en los siguientes de MAD. Me encantaba enriquecer MAD con sandeces… cosas como Potrzebie, Melvin Cowznofski, Alfred E. Neuman. Al parecer, a los lectores les encantaban.

Potrzebie fue una palabra escogida al azar de un periódico en polaco. Melvin fue tomado prestado del viejo Ernie Kovacs Show, al igual que Alfred E. Se tomó prestado de Hollywood a través del viejo, viejísimo Henry Morgan Show.

Alfred Newman (el último) era en realidad un compositor en películas musicales que aparecía por doquier en la pantalla grande. Morgan usaba el nombre para varios personajes inocuos que pasaban por el show, y yo lo hice en MAD, a la manera de Morgan. Y aunque la cara era, y siempre será para mí, la de un What, Me Worry? Kid, nuestros fans por correo insistían en llamarle Melvin Cowznofski y Alfred E. Neuman.

De hecho, debido al entusiasmo de los fans por la cara, nosotros mismos sentimos curiosidad por su genealogía, y en nuestra página de correo pedimos a los lectores que nos proporcionaran cualquier fuente de información que pudieran tener.

Las respuestas fueron asombrosas. La cara databa del siglo XIX. Se suponía que había sido usada para vender medicinas patentadas, zapatos y refrescos. El chico era representado como vendedor, cowboy, soldado de infantería en la I Guerra Mundial, y había sido dibujado en docenas de variaciones, desde alteraciones ligeras a groseras. Pero la respuesta en la que yo siempre quise creer es que la cara provenía de un viejo texto de biología de la Universidad… un ejemplo de persona que carecía de yodo. Cualquiera que fuese la verdad, MAD adoptó la cara como su mascota, y la usamos como marca de la casa en todas nuestras portadas.

Con el éxito de MAD, surgieron las disputas. Los lectores reclamaron el copyright de la cara, y finalmente el tema llegó a los tribunales… no a cualquier tribunal, sino a la Corte Suprema del País. En este sublime consejo, MAD ganó, de una vez por todas, el derecho a usar la cara. El chico What, Me Worry? fue bautizado permanentemente como Alfred Neuman por Albert Feldstein, el editor que vino detrás de mí.

Así que esa es la historia, de una vez por todas. No me la preguntéis más.”


No es de extrañar que fuese un retrato muy utilizado en la publicidad de ciertos productos médicos a principios del s.XX. Los rasgos de la caricatura son típicos en la enfermedad de Williams.
También he investigado por ahí y era también la típica caricatura que se le hacía al inmigrante irlandés.

jueves, 20 de agosto de 2009

De perversiones

Mi última perversión será escuchar a Lynyrd Skynyrd en un iPod. Sí, he aceptado como regalo un iPod. Pero no, de ninguna manera veré Lost. Ni un puto capítulo. Preveo un final idiota y absurdo y me muero por señalar con el dedo a sus seguidores mientras imito el A-HA de Nelson (de Los Simpson)
Y digo perversión porque en un iPod debe escucharse electrónica facilona y moderna. Con ruiditos que te martillean la cabeza, como la que ponen en mi gimnasio. Sí, voy al gimnasio. Otra perversión.

Mi penúltima perversión ha sido dejar aparcado un libro de Nabokov (no diré el título) por otro de P.D. James. Es que la novela detectivesca británica, con su té, sus marujas solteronas y sus días lluviosos me encanta.

Ah, hoy en el trabajo una abuela me ha dado un beso y un abrazo en pleno ataque de amor. Y todo porque le he cambiado la pila del Sonotone. A ver si la gente aprende y agradece mejor las cosas. Todos deberíamos ser un poco como la Córcoles. Ella también tiene sus perversiones, pero es agradecida.

domingo, 9 de agosto de 2009

Los adolescentes estamos de luto

jueves, 6 de agosto de 2009

Vergüenza

Mi madre me ha limpiado la habitación y luego me ha dicho que cada muñecajo que limpiaba hablaba o cantaba al levantarlo, y claro, la mujer se asustaba.

No sé qué es más vergonzoso, si tener muñecos sensibles al movimiento que dicen chorradas o que mi madre me limpie la habitación...


Nota: ella la ha limpiado porque ha querido, yo ni mucho menos la he obligado.
Nota 2: la verdad es que tengo que reconocer que la ha redecorado y está mejor.
Nota 3: anda! acabo de encontrar algo que creía perdido desde hace meses.